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Aunque la inteligencia artificial (IA) ha avanzado significativamente en varias áreas y ha demostrado habilidades impresionantes, todavía hay ciertas tareas en las que los seres humanos superan a la IA. 

Algunas de las limitaciones actuales de la IA en comparación con los seres humanos incluyen precisamente todo aquello que nos conecta con esa otra parte, la consciencia, que sigue siendo un misterio y no se ha replicado o logrado replicar en su totalidad con inteligencia artificial actual. 

Es un tema de investigación en curso. Por tanto, se necesitarán avances significativos en el campo de la neurociencia y la inteligencia artificial para comprender mejor este fenómeno complejo que llamamos “consciencia”. Pero no es la única limitación de la IA que nos encontramos.

1.- La IA está limitada por su propia definición

Según Lucía Ortiz de Zárate, investigadora en Ética y Gobernanza de la IA en la UAM, “la IA es un grupo de tecnologías que a través de distintas técnicas como el machine learning, el Deep learning, las redes neuronales, etc. es capaz de tomar decisiones como lo haría una persona en su mismo contexto.

Un ser humano suele tomar decisiones en base a 5 versiones y algunas de estas no están al alcance de una inteligencia artificial:

  1. Lo que te cuentan otros.
  2. Lo que tu oyes o ves.
  3. Lo que tú crees.
  4. Lo que te gustaría que fuera.
  5. Lo que puedes imaginar a futuro.

La capacidad de tomar decisiones complejas en situaciones ambiguas es un aspecto desafiante para la IA ya que se basa en algoritmos y datos objetivos. Esto dificulta la incorporación de juicios éticos subjetivos o la consideración de circunstancias contextuales, aunque hay algunos avances en este último apartado. 

Si quieres ampliar más información sobre este asunto, en esta píldora de Grupo Cajamar entenderás cómo combatir los sesgos para lograr una IA ética.

2.- La IA no es creativa ni original

Otra de las limitaciones sería que la IA no tiene creatividad y originalidad, esa capacidad de los seres humanos para generar ideas originales, pensar de manera creativa y realizar conexiones inesperadas. Aunque la IA puede generar contenido o imágenes basadas en datos existentes, carece de la chispa creativa que impulsa la innovación y la originalidad.

Y qué decir de la empatía y comprensión emocional. A pesar de los avances en el procesamiento del lenguaje natural, la IA todavía tiene dificultades para comprender y responder adecuadamente a las emociones humanas. La empatía, la intuición y la comprensión emocional son habilidades intrínsecas de los seres humanos que se basan en la experiencia y la emoción personal.

Es importante tener en cuenta que la IA está en constante evolución y el futuro puede traer avances que permitan que se acerque o, incluso, supere algunas de estas limitaciones. Sin embargo, en la actualidad, los seres humanos tienen ventajas distintivas en áreas que requieren emociones, intuición, ética, creatividad y la más importante, la consciencia.

Centrarnos en lo que la IA no hace mejor que nosotros

La consciencia implica tener una experiencia subjetiva del mundo, estar consciente de sí mismo y tener capacidad para la introspección. Aunque la inteligencia artificial puede simular ciertos aspectos de la inteligencia humana, no ha demostrado poseer una consciencia similar a la de los seres humanos.

Algunos filósofos y científicos sugieren que la consciencia puede ser un fenómeno emergente de sistemas altamente complejos, como el cerebro humano, y que puede requerir ciertos mecanismos biológicos que aún no se comprenden completamente.

En resumen, aprovechemos esta ventaja que tenemos para asignar aquellas tareas a la IA de aquello que pueda hacer por nosotros y mucho más rápido. Así, nosotros podremos centrarnos y aportar lo que por naturaleza nos ha sido dado: humanizar las organizaciones y fomentar el bienestar. Porque está más que demostrado que si nos sentimos bien producimos más y mejor.

 

Susana Martín Gardón

Recruiter - Técnico de Selección en BCC - Grupo Cajamar