El consumidor sensitivo en la alimentación

El consumidor sensitivo en la alimentación.

Todo consumidor quiere cuidarse cada día más. No solo hablamos de mantenerse a régimen, las terribles y temibles dietas de cada día, sino de una alimentación sana y cuidada.

Para ello, nada mejor que empezar a pensar en los hábitos de consumo de todo el mundo. Y establecer nuevos conceptos que nos acerquen a la realidad de estas dietas alimentarias cuidadas, ricas y sanas.

Hablamos del consumidor sensitivo, atento a las intolerancias. Y hablamos también de las diferencias entre alergia e intolerancia. Para ello citaremos del diario 20 Minutos las declaraciones de Pablo García, portavoz de la Asociación Española de Personas con Alergia a Alimentos y Látex, quien insiste en diferenciar entre alergia e intolerancia:

  1. La alergia, supone una enfermedad grave, que incluso puede suponer la muerte. Pues se deriva de una respuesta del sistema inmunológico del paciente a un alérgeno (componentes que aparecen en determinados productos).
  2. Por el contrario, la intolerancia no suele pasar de afecciones intestinales, molestas, pero no graves.

El consumidor sensitivo, una tendencia al alza

La búsqueda de la salud está demandando alimentos que carezcan de componentes que pueden generar intolerancia, a pesar de que no se padezca  En las alergias, la única solución es evitar el alimento completo que genera la reacción.

En cambio, en los casos de intolerancia, la industria agroalimentaria está generando productos en los que se quita el componente al que se tiene intolerancia. Como leche o lácteos sin lactosa; pasta, panadería o bollería sin gluten o mermeladas sin fructosa.

Hemos llegado de esta manera de lleno al concepto del consumidor sensitivo, que refleja en su persona una de las tendencias más en boga en el mercado de gran consumo: la relacionada con la salud.

La dieta convencional pierde adeptos

Y es que además de las pertinentes prescripciones médicas, el consumidor también quiere cuidarse más. Lo que da pie a que en muchos hogares no se siga una dieta convencional.

Así, en uno de cada cuatro hogares algún miembro sufre alergia o intolerancia a alimentos o ingredientes. Mientras que en uno de cada tres se sigue una dieta que restringe o evita el consumo de algún producto, según el informe “Consumidor sensitivo”, elaborado por la consultora Nielsen.

El informe recoge que en el caso de las alergias e intolerancias, la más común es la lactosa, pues uno de cada diez hogares tiene algún miembro que no la tolera. Además, en un 5% encontramos un problema similar para el gluten, o bien los frutos secos o el marisco.

No obstante, los cambios en la dieta no tienen por qué estar asociados a una prescripción médica o un problema de salud. En ocasiones, es la propia persona la que por voluntad propia restringe o elimina de su dieta determinados productos. En este sentido, uno de cada tres hogares actúa de esta manera en España, siendo de todos ellos una dieta baja en grasas la más común (18%).

Innovación para satisfacer las nuevas demandas alimenticias

En esta tendencia creciente a incluir la salud como variable para determinar lo que comemos cada día, el consumidor está especialmente sensibilizado con algunos ingredientes de los alimentos.

Así, las grasas trans junto con los colorantes y conservantes artificiales son los que causan más aversión a los españoles, al menos a cuatro de cada diez, que son los que afirman tratar de evitarlos en su dieta.

En cambio, otros componentes comunes cada vez más en el vocabulario del consumidor como el gluten o la lactosa suscitan menos rechazo (un 13% ambos). En el caso del primero, es debido a razones médicas principalmente, pero con la lactosa no solo incide la prescripción del facultativo, sino que además un 42% de consumidores que la evitan en su dieta es por elección propia. Por considerar que es dañina para los suyos y uno mismo.

En este contexto, y según estos consumidores, cuatro de cada diez afirman que sus necesidades no están bien satisfechas en lo que a su particular dieta respecta. En este sentido, tanto los fabricantes como la distribución tienen un amplio margen de crecimiento de cara a satisfacer plenamente las demandas de este tipo de consumidor.

Según el director general de Nielsen Iberia, Gustavo Núñez, “más allá de cuestiones médicas, los consumidores están cada vez más concienciados con su salud y, de hecho, todos los productos que percibe como saludables y que les ayudan a cuidarse están teniendo muy buen comportamiento.

 Y esto es precisamente un nicho de mercado muy propicio para la innovación. Un producto innovador tiene que cubrir necesidades no satisfechas y hay mucho margen de crecimiento cuando en una tercera parte de los hogares, por ejemplo, se sigue algún tipo de dieta especial que hay que ayudar a cubrir”.

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