Cien años de la revolución cultural de 1922

Cien años de la revolución cultural de 1922

Hace todo un señor siglo, en el año 1922, un ramillete de creadores al otro lado del Canal de La Mancha revolucionaron la filosofía moderna, la novela y también la poesía.

Se trata de James Joyce, T. S. Eliot, Ludwig Wittgenstein y Virginia Woolf. Sus obras cambiaron el rumbo de las letras hace ahora cien años.

1.- El Ulises de James Joyce

Ulises es una novela extensa: su original en lengua inglesa tiene 267.000 palabras en total, con un vocabulario de más de 30 000. En la mayoría de las ediciones consta de entre 800 y 1000 páginas, divididas en 18 capítulos. Por comparar, incluyendo prólogo y novela completa, El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha se compone de 381.104 palabras, de las cuales 22.939 son distintas entre sí. Es decir, Ulises es una novela larga y rica, enciclopédica y recolectora de todo el saber de su época.

La he escrito para mantener ocupados a los expertos en literatura durante los próximos trescientos años”, afirmó James Joyce justo después de publicar Ulises (1922), una de las novelas en las que se fundamenta la literatura contemporánea. No ha pasado una tercera parte de este tiempo y los críticos siguen indagando en los engranajes de uno de los primeros textos en traducir al lenguaje escrito los mecanismos del inconsciente.

2.- La tierra baldía de T. S. Eliot

«Abril es el mes más cruel» (April is the cruellest month). Esta frase, citada abundatemente, es el primero de los versos de La tierra baldía (1922; en inglés, The Waste Land), obra cumbre de T. S. Eliot. Es uno de los poemas más importantes de la literatura inglesa del siglo XX, y tiene 434 versos.

  1. S. ELiot escribió: “La poesía puede hacernos, a veces, un poco más conscientes de los más profundos e innomb2rables sentimientos que componen el sustrato de nuestro ser, al que rara vez accedemos; pues nuestras vidas son, de vez en vez, una evasión de lo que somos”.

A partir de este lugar, el poeta expone su ardua crítica a una modernidad que privilegiaba el saber sobre el sentir, una tradición que nos persigue hasta el día de hoy.

3.- Una habitación propia, de Virginia Woolf

Los miembros del grupo de Bloomsbury, un conjunto de intelectuales británicos que durante el primer tercio del siglo XX destacaron en el terreno literario, artístico o social, se reunían en casa de Virginia Woolf. La autora fue una figura significativa en la sociedad literaria de Londres que publicó numerosas obras. Por ejemplo, La señora Dalloway (1925), Al faro (1927), Orlando: una biografía (1928), Las olas (1931).

Siempre será recordada por su breve ensayo “Una habitación propia” (1929), con su famosa sentencia: “Una mujer debe tener dinero y una habitación propia si va a escribir ficción”.​ Fue redescubierta durante la década de 1970 gracias a ese mismo ensayo, uno de los textos más citados del movimiento feminista, el cual expone las dificultades de las mujeres.

4.- Tractatus Logico-philosophicus, de Ludvig Wittgenstein

Un joven escribe un libro de setenta páginas y revoluciona e influencia toda la filosofía del siglo XX. Su base es la ètica dentro del significado. Es un texto corto y complejísimo, mucho más que el denostado, criticado y alabado Ulises de James Joyce. Su base es la siguiente: “Se trata de trazar los límites del significado, de separar lo que puede decirse y lo que no puede decirse”.

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