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Hay una nueva red de moda y está basada en audios, en escuchar. Nada de mensajitos, ni de frases cortas como los tuits, o compartir fotos en Instagram o vídeos en YouTube o vídeos cortos en Tik Tok. En esta red social de nuevo éxito, se escucha.

Clubhouse es la nueva red social de chat de audio a la que solo se puede entrar por invitación y si tienes un IPhone. La aplicación se anuncia a sí misma como «chat de audio directo«. La idea es similar a las salas de chat de los primeros años de Internet. Pero en lugar de mensajería instantánea, es audio en tiempo real.

Cualquier usuario puede iniciar una «sala» a la que otros pueden unirse. Cada sala tiene moderadores, oradores y oyentes. Los moderadores controlan quién tiene privilegios para hablar, aunque los oyentes pueden «levantar la mano» para pedir hablar.

Las habitaciones pueden tener solo un par de personas o miles, y pueden durar unos minutos o varias horas. Todo es en vivo, las conversaciones no se guardan ni se pueden ver después de los hechos, y las personas pueden saltar de una habitación a otra.

Actualmente tiene 2 millones de usuarios, según un comunicado reciente de la compañía, que planea abrir la aplicación a al público general «pronto«. Además, también están trabajando en una versión para Android de la aplicación, ya que, de momento, solo está disponible para iOS.

Las incógnitas sobre Clubhouse

Clubhouse no llega al año de vida, se creó en abril de 2020 de las manos de un empresario de Silicon Valley y un ex-empleado de Google. Paul Davison y Rohan Seth tuvieron el honor de ser los que dieron vida a esta red social a través de la empresa Alpha Exploration Co. de la que son cofundadores.

Las salas virtuales están limitadas a un máximo de 5.000 participantes, por lo que si alguien muy popular está hablando es posible que no tengas la oportunidad de ingresar.

Además, como casi todas las aplicaciones de redes sociales de la historia, Clubhouse ha generado dudas en materia de privacidad. La aplicación registra temporalmente todas las conversaciones, según asegura, «únicamente con el propósito de respaldar posibles investigaciones de incidentes«, y luego las borra.

Pero sólo Clubhouse decide si un audio se mantiene a largo plazo. A muchas personas les molesta que los términos y condiciones de la app impidan a los usuarios grabar sus propias conversaciones.

Algunos críticos también se preguntan qué acceso tiene la aplicación a los contactos telefónicos de quienes se unen.

 

Pero mientras se aguarda a una llegada a Android, esta aplicación sigue sumando adeptos por el atractivo de ser la primera red social donde impera el audio. Ya valorada en unos 1.000 millones de dólares, las celebrities de Estados Unidos se han encargado de ponerla de moda y llevarla a Europa vía Alemania, donde se está enfrentando a varias polémicas por sus términos y condiciones al borde de la legalidad.

 

 

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