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Tipos de interés negativos: un nuevo escenario

Escuchamos frecuentemente hablar de tipos de interés negativos, pero ¿qué significa realmente?

Primero debemos hablar del tipo de intervención del Banco Central Europeo (BCE), que es en definitiva el “precio” que las entidades financieras han de pagar al BCE por obtener su financiación.

En virtud del Tratado de Maastricht el BCE se encarga de la política monetaria de la Zona Euro, con el fin de asegurar la estabilidad de precios en la UEM, ya que ha de mantener la inflación por debajo del 2%. Esta es la razón principal por la que, en los últimos 5 años, ha bajado el tipo de intervención varias veces, hasta situarlo en el 0% que se encuentra desde el 10/03/2016.

TIPO DE INTERVENCIÓN

 

Si el tipo BCE está en el 0%, ¿por qué hablamos de tipos de interés negativos?

Es el Euribor el que es negativo. El Euribor es el tipo medio del “mercado interbancario”, dicho de forma coloquial, el lugar donde los bancos se prestan dinero (media estimada del interés al que se prestan dinero 42 bancos europeos ).

Existen ocho Euribor, a distintos plazos, y todos ellos actualmente negativos. El Euribor se usa como índice de referencia en productos financieros tales como derivados (futuros, swaps,…) e incluso depósitos a plazo. El más conocido es el Euribor a 12 meses, ya que constituye el principal referencial en las hipotecas.

 

¿Pero por qué es negativo el Euribor, se cobran los bancos acaso por prestarse dinero?

Con motivo de la crisis y la incertidumbre financiera mundial, el BCE ha adoptado diversas medidas:

  • Bajar el tipo de intervención en diversas ocasiones, hasta el 0% actual.
  • Facilitar el acceso a la liquidez liquidez a los bancos (ya ha realizado numerosas subastas de liquidez, la última la TLTRO II el pasado mes de junio al -0,40%… sí, ¡negativo!, ya que BCE remunerará el importe tomado por los Bancos siempre y cuando cumplan los requisitos de crecimiento del 2,5% de la financiación concedida a empresas y hogares -excluida vivienda- en el periodo comprendido entre 1/02/2016 y 31/01/2018)
  • Y cobrar un interés a las entidades por depositar sus activos en el BCE (-0,40%).

El objetivo de estas medidas es incrementar la financiación concedida por los bancos a sus clientes.

El que BCE cobre por los depósitos de los bancos, ha propiciado que éstos quieran minimizar sus excesos de liquidez y ha dado lugar a que el Euribor también se torne negativo:

 

GRAFICA EURIBOR ENTRE JULIO 2011 Y JULIO 2016

¿Pero realmente está creciendo el crédito?

De momento, yo diría que no. Si comparamos la cifra de Crédito (excluidos activos dudosos) del Sector a 31/12/2010 (con anterioridad a que se iniciara la senda bajista de BCE) con la de 31/03/2016 se aprecia un descenso del 33,03%, aunque vemos en leemos diariamente  artículos sobre reactivación del crédito, este no crece  lo suficiente para compensar las caídas (por amortizaciones o cancelaciones anticipadas) que se están produciendo, especialmente en operaciones con garantía hipotecaria.

¿Y cómo repercute todo esto en los bancos? ¿Y en los clientes?

Con este escenario de tipos, el Sector bancario se ve abocado a un proceso de reconversión, por el continuo estrechamiento de su Margen de Intereses, y a minimizar sus gastos de explotación, lo que conlleva ajustes de plantilla y cierres de oficinas o procesos de concentración. Aun así, actualmente su rentabilidad está bajo mínimos.

En el medio/largo plazo las expectativas son distintas el previsible efecto de la TLTRO II será positivo, debiendo traducirse en un crecimiento del crédito a empresas y hogares.

Desde la óptica del cliente bancario que demanda financiación la situación actual y perspectivas futuras son buenas, en tanto en cuanto el tipo de su hipoteca está en mínimos históricos. Además la subasta de liquidez de BCE debe redundar en el crecimiento del crédito, y por tanto en que ciertas iniciativas y proyectos empresariales puedan llevarse a cabo, con el consiguiente efecto positivo sobre la creación de empleo.

Desde el punto de vista del cliente ahorrador, en cambio, no son tan buenas ya que los depósitos a plazo, cuyo tipo tiende a cero, han perdido atractivo debiendo buscar otras alternativas, como la desintermediación (fondos de inversión, planes de pensiones, etc.), o simplemente dejar su dinero en cuentas a la vista, siempre y cuando no les cueste nada.

Francisca Jesús García Moreno

Subdirectora de Seguimiento Presupuestario – Grupo Cajamar